» Nuevo sistema de cuentas electrónicas para micro y pequeños empresarios

Fuente: Radio 1410 AM Libre - Noviembre 2009

El coordinador del Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo explicó cómo funcionará el nuevo sistema de transacciones C3 Uruguay, que estará destinado especialmente a facilitar el acceso al crédito a los pequeños empresarios.
 
El Gobierno lanzó la Red Pública de Transacciones “C3 Uruguay”, una herramienta para que las micro, pequeñas y medianas empresas puedan acceder al crédito y puedan realizar pagos electrónicos a empresas públicas y a otras empresas privadas que quieran integrarse en esta red.

Los emprendedores que quieran sumarse pueden hacerse del dinero a través de las redes de pago, o bien utilizarlo para pagar en forma electrónica mediante Internet, el teléfono celular o directamente una tarjeta magnética.

Aunque el sistema no está aún operativo, las autoridades han resaltado que se trata de un mecanismo “innovador” y que va a “dinamizar la cadena de pagos”.
 
Alejandro Landoni — El viernes hicimos un informe desde el lugar donde se estaba presentando esta iniciativa y la idea de hoy era ahondar en el sistema en sí mismo.

¿En qué consiste el “C3 Uruguay”?

Enrique Baraibar — Lo que pretendíamos el viernes era una presentación del proyecto.

Hoy ya es un proyecto que Diprode (Dirección de Proyectos de Desarrollo) lo toma para ejecutarlo en la medida en que el diseño ha avanzado. Justamente por los avances del diseño se tuvo que hablar con una infinidad de instituciones y ya era hora de por lo menos presentarlo.

Es decir que a la etapa de lanzamiento todavía le faltan algunos detalles, institucionales sobre todo, pero la idea era presentar un sistema de transacciones electrónicas diseñado conjuntamente con empresas financieras de” primer piso” como nosotros le llamamos (Bancos, Cooperativas de Ahorro y Crédito, ONG’s financieras, Administradoras de Créditos especializadas en Microfinanzas, conjuntamente con el Banco de la República, la Diprode); para que fueran el sostén financiero para hacer funcionar un sistema de cuentas electrónicas.

Entonces, hace un año más o menos comenzó toda una tarea de atar todos los actores institucionales para que se transmita eso: el usuario de micro y pequeñas empresas tenga acceso a un crédito con un costo adecuado pero con una oferta crediticia adicional a lo que hoy tienen estos actores, que muchas veces es una oferta baja en cantidad de fondos e inaccesible por garantía o requisitos.

En este caso, se pretendía primero que hubiera una oferta financiera; segundo que fuera una oferta a nivel nacional en la cual participaran otros actores que no sean la Banca tradicional (Bancos). Luego, que el sistema estuviera asegurado, porque quien va a utilizar esto tiene que tener la seguridad de que una vez que empieza a transaccionar, y si no tenga más a quién pagarle pero sí tiene un saldo positivo porque ha cobrado cuentas de otros, lo pueda convertir en dinero, y allí está la figura del Banco de la República…

A.L.¿Es como una cuenta corriente electrónica?

E.B. — Seguro, en este caso el tema es que transacciona hacia todos los que se adhieren; no solamente paga a empresas públicas, que sería la etapa piloto — como nosotros vamos a comenzar a hacer —; y con empresas públicas que aceptan el pago a través de esas cuentas electrónicas, sino que además en la medida en que la red crece también puede compensar pagos y cobros entre todos los participantes.

Eso significa que usted arranca con “x” cantidad de usuarios con una cantidad de dinero por cuenta, pero en la medida en que van transaccionando entre los usuarios, van pagando ese crédito que se les otorgó, pero a su vez van cobrando como empresarios.

Ese es el crecimiento de la red y significa que pueda haber un nivel de transacciones por diez y sin embargo el monto originador — que fueron los créditos que cargaron las cuentas en el inicio —, sea dos.

Eso significa que se mueve menos dinero físico pero se multiplican las transacciones y eso tiene una cantidad de beneficios como la trazabilidad, la seguridad de no manejar dinero en efectivo, la velocidad de la Internet, poder pagar como es hoy por home banking de una cuenta a otra pero sin costo; es decir que le permite no tener un costo.

A.L. — Y pagarla por esta cantidad de medios que es bien interesante, siempre y cuando sean seguros — que usted en la presentación decía que sí lo eran —, como el celular, la tarjeta magnética o Internet.

E.B. — Correcto.

Aquí la función de Diprode fue visualizar primero la tecnología. La tecnología ya con el correr de este año está certificada que es segura, que es confiable y además está siendo usada en varias partes del mundo.

Estas son redes en las cuales participan en general los privados y los que manejan a nivel de Estados Unidos o de Brasil, en Centroamérica, en Europa hay redes también.

En este caso el gobierno y Diprode tomaron la decisión de hacer participar a las empresas del Estado y a los organismos del Estado porque les da mayor agilidad y solidez al sistema. Por supuesto que el Banco de la República en la medida en que participa administrando los valores que luego dan la carga a la cuenta electrónica, así como organizando las cobranzas, asegura que el sistema sea seguro frente a la convertibilidad.

El fin de esta historia es que una vez que uno transacciona y no tiene a quién más pagarle, su saldo en cuenta electrónica seguramente si no tiene más opciones, lo pida en efectivo y eso tiene que estar asegurado.

A.L.Y lo cobra en una ventanilla.

E.B. — Y en este caso quien asegura la transacción es el Banco de la República que por supuesto nos da la seguridad que precisamos.

A.L. — Usted decía que la inmensa mayoría de estas redes en el mundo son privadas. Recuerdo que el senador y el ex ministro de Trabajo Eduardo Bonomi, en el lanzamiento de esta Red “C3 Uruguay”, había dicho que no era frecuente que el Estado integrara este tipo de transacciones y dijo concretamente: “Hay muchas redes privadas en el mundo para favorecer el consumo, con C3 quisimos favorecer la producción”.

¿Qué quiso decir concretamente?

E.B. — Es correcto.

Aquí de vuelta el origen del dinero o de los valores que se transforman en la cuenta electrónica como derechos transferibles — así le llamamos —; es un crédito.

Es decir, que se le otorga un crédito a un microempresario y eso en vez de darle un cheque o darle efectivo, se le carga en la cuenta electrónica para que transaccione. Eso es productivo en la medida en que el tomador y el usuario es un microempresario. El proyecto este, más allá de que el software pueda luego ampliarse a los consumidores, al estar en Diprode y bajo el esquema del Programa de Microfinanzas, está hecho para que participen micro y pequeños empresarios del Uruguay.

Esas son condiciones en las que nos hemos puesto de acuerdo los actores porque está bajo ese paraguas institucional de Diprode y el programa, pero eso no quiere decir que el software pueda ser aplicado a otro tipo de usuario.

A.L. — ¿Qué costo tiene la inversión total de esta red?

E.B. — El costo que uno puede calcular tangiblemente es el costo de implementación. Es ponerla operativa, porque una vez que está funcionando, la misma operatoria paga los servicios; quien administra la red; quien da un préstamo cobra su tasa; Diprode con su accionar seguramente tenga un costo muy bajo — porque Diprode no cobra sino que más bien coopera —; el Banco de la República tendrá sus costos de administración y de fondeo y de avalista del sistema, pero básicamente el costo que tiene es la implementación.

Hasta ahora se llevan invertidos entre lo que el programa de UNA ONU de Naciones Unidas ha colaborado con la Fundación STRO y lo que Diprode ha colaborado hasta febrero o marzo del año que viene — que se supone que eso está completamente ya operativo —, está rondando alrededor de US$ 200.000, que para un año y pico nosotros entendemos que es muy razonable.

Luego está una inversión muy fuerte que hizo la Fundación STRO que es haber tomado el software Cyclos, que se puede buscar por Internet; es un software abierto en el cual la Fundación STRO con recursos del gobierno holandés y recursos de la misma fundación, lo ha desarrollado y eso sí ya tiene un costo bastante más alto que no se lo puedo decir porque desconozco el monto total, pero debe de ser un monto de aproximadamente US$ 400.000 que significa poder darle solución a la aplicación.

A.L. — ¿Esa última parte de la inversión también la va a pagar Diprode o corre por cuenta de esa organización?

E.B. — No eso es la organización que llegó hace un año a Diprode y ofrece eso.

Diprode lo que hace es implementarlo, lo que significa que termina el diseño, le da el marco institucional, hacer un plan de negocios empresarial y luego incorporarle la tecnología, pero para eso hay que hablar con los actores.
Este proyecto cuando lo fuimos a presentar el viernes, ya estaba validado por los actores. No hubiéramos presentado algo, ni nombrado a las redes de cobranza, ni al Banco de la República, ni a las Cooperativas de Ahorro y Crédito, ni al resto de las instituciones que se nombraron si ya no hubiese estado validado este tema. Por eso le llamamos presentación.

Ahora para el lanzamiento lo que queda es por ejemplo, concretar todos los contratos específicos con las empresas del Estado; concretar roles específicos de Diprode frente al Banco de la República, que es como el final de la implementación.

A.L. — ¿Eso estaría pronto para el comienzo del año que viene?

E.B. — Sí. Además creo que lo que recomendó el actual ministro de Economía, Alvaro García, que el originador del primer dinero para las cuentas electrónicas fueran créditos a microempresarios proveedores del Estado, nos pareció una muy buena idea porque son operaciones muy seguras que el Banco de la República las puede ejecutar rápidamente y con eso poner en marcha el sistema.